La seguridad social fue una de las grandes demandas surgidas de la Revolución Mexicana y aunque pasaron varios años, con la promulgación de la Constitución, el 5 de febrero de 1917, se dió origen a la base constitucional de la seguridad social en México.

La Constitución vigente, en la fracción XXIX, apartado “A”, del artículo 123, establece que “… Es de utilidad pública la Ley del Seguro Social, y ella comprenderá seguros de invalidez, de vejez, de vida, de cesación involuntaria del trabajo, de enfermedades y accidentes, de servicios de guardería y cualquier otro encaminado a la protección y bienestar de los trabajadores, campesinos, no asalariados y otros sectores sociales y sus familiares”. La Ley del Seguro Social da origen al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Otra de las instituciones sociales importantes de México es el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (INFONAVIT), que tiene su fundamento social y constitucional en el artículo 123, párrafo segundo de la fracción XII, apartado “A”, que a la letra dice: “Se considera de utilidad social la expedición de una ley para la creación de un organismo integrado por representantes del Gobierno Federal, de los trabajadores y de los patrones, que administre los recursos del fondo nacional de la vivienda. Dicha ley regulará las formas y procedimientos conforme a los cuales los trabajadores podrán adquirir en propiedad las habitaciones antes mencionadas”.

En cuanto al ahorro de los trabajadores para tener una pensión, la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para los Trabajadores (CONSAR) se encarga de coordinar, regular, supervisar y vigilar el Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR).​