La Confederación de Trabajadores de México es una organización revolu­cionaria, nacionalista y mayoritaria de trabajadores y clases proletarias, que desde su fundación está en permanente lucha para el cambio de la sociedad actual aún profundamente injusta, con la firme determinación de eliminar la explotación y la inequidad en el reparto de la riqueza.Reconociendo la unidad del proletariado, rechaza cualquier discriminación por nacionalidad, raza, color o religión. Actúa en la democracia, en la libertad y con plena autodeterminación. Exige la justa distribución de la riqueza y la exaltación de la dignidad humana para los trabajadores, quienes con su esfuerzo e inteligen­cia son factor indiscutible del desarrollo nacional.

Proviene de la Revolución y adopta sus Principios, Programa de Acción y Táctica de Lucha.

De siempre es exigente de su cumplimiento combatiendo con la unidad y fuerza a quienes la contravengan.

Reconoce que en el pasado, ese movimiento social se esforzó y obtuvo la independencia política del país; después la libertad de conciencia, la emanci­pación económica de México, y ahora lucha en contra de determinaciones inter­nas y externas que ponen en peligro la soberanía nacional y el desarrollo del país en la libertad y con justicia social.

Sostiene la central obrera que sólo la Revolución Mexicana es el medio de cambio, de transformación para crear la nueva sociedad dentro de un Estado de Derecho que debe satisfacer las demandas de la clase obrera y del prole­tariado en general, en la libertad, la justicia y la igualdad real en el orden legal, social y económico. En consecuencia, se pronuncia porque los postulados de esa Revolución deben llevarse en todas sus

instancias para el bienestar individual y colectivo de los trabajadores, postulados, cuya transformación es constante, puesto que el movimiento creado, encauzado y sostenido por el proletariado, es un pro­ceso histórico comprometido a lograr una sociedad sin distingos que suprima la concentración de la riqueza en las minorías y la pobreza en los grandes núcleos de población; que garantice en la libertad, los derechos sociales e individuales promoviendo el mejoramiento económico, social y cultural de los mexicanos.

Se pronuncia en contra de toda forma de explotación.

La que proviene de una distribución inequitativa de la riqueza y de políticas contrarias al interés general de las clases proletarias; la elevación incontrolada de los precios y ganancias, inflación, desempleo y cierre de fuentes de trabajo. La CTM sostiene que el tra­bajo con una justa remuneración, la solidaridad, la unidad y la paz social, son los medios esenciales para el fortalecimiento económico de quienes lo desempeñan y del país, por lo que ratifica su determinación inquebrantable de luchar por un salario remunerador con amplio poder adquisitivo; relación equitativa de precios y salarios; reparto efectivo y obligatorio de las utilidades de las empresas; inter­vención de los trabajadores en su administración; reinversión obligatoria de utili­dades; eliminación de la especulación y carestía, en busca siempre del desarrollo económico-social con justicia, firmeza y sentido distributivo.

Tal propósito requiere de la unidad y de la solidaridad de la clase obrera para que, sin alejarse de su raíz nacionalista y revolucionaria, reafirme su inque­brantable voluntad de imponer los cambios que necesite una sociedad que, a pesar de las luchas del proletariado, se torna más opresiva y menos justa. Fuerzas del poder internas y externas, particularmente éstas, por su organización transna­cional, son opuestas a la sociedad igualitaria y justa por la que se pronuncia la CTM, misma que frente a aquéllas postula respeto a la soberanía nacional y al interés de las grandes mayorías.

La Confederación no ha sido ni es dependiente de quienes son poseedores de los bienes de la producción.

Su formación proviene de la lucha de clases, misma que también por definición y propósito rechaza cualquier subordinación o corporativismo. Entiende que con el Estado hay una alianza firme que proviene de la Revolución y que en común luchan porque los mexicanos accedan al bienes­tar y a la justicia, como fórmula suprema de convivencia y de seguridad en el ejer­cicio de los derechos individuales y de las garantías sociales.

La CTM, comprometida con los reclamos de sus representados, es aban­derada exigente de sus demandas; práctica el sindicalismo revolucionario y na­cionalista que es, para la clase obrera del país, expresión de unidad y de lucha contra todo abuso, injusticia o inequidad. Es la decisión de quienes viven de su trabajo para oponerse mediante la fuerza de la coalición a quienes propician la explotación, utilizando el diálogo, la protesta y la huelga como instrumentos de combate para establecer el equilibrio económico.

En consecuencia, es determinación prioritaria de la central obrera la agremiación de la totalidad de los trabajadores del país, del campo, de las ciu­dades y de los núcleos de población marginados, en grandes organizaciones nacionales a ella confederadas con vinculación al sindicalismo internacional libre, a fin de que el proletariado mundial pueda cambiar solidaria y definitivamente las condiciones actuales y avanzar hacia un nuevo orden económico, social y político como garantía para el desenvolvimiento en la paz, con distribución equi­tativa y pleno reconocimiento de la dignidad humana, que en conjunto son garantía de la paz y base de las relaciones internacionales. Se opone a la guerra, al hambre, a la miseria, a la desocupación, a la explotación y a cualquier deter­minación que denigre la condición humana del trabajador.

Está consciente de que las relaciones económicas en el mundo cada día son más injustas; con la globalización, los países opulentos imponen a los otros la carga de su desarrollo y de las guerras provocadas por intereses imperialistas, los excesos de poder y la acumulación de riqueza. Para tal fin utilizan la inversión especulativa, la dependencia tecnológica, el endeudamiento creciente, el control de los mercados y la imposición de los precios internacionales que pulverizan el Producto Interno Bruto, aniquilan el crecimiento de los países en desarrollo e imponen a las clases proletarias sumisiones inaceptables.

También está consciente de que sólo la solidaridad mundial del proletariado, por encima de diferencias ideológicas o materiales, es la que conduce hacia un nuevo orden socioeconómico internacional más justo y equitativo.

Como organización nacional de trabajadores está interesada en los proble­mas sociales, económicos y políticos del país, con la firme determinación de for­talecer el desarrollo nacional con productividad y modernidad a fin de que sea competitivo en calidad y precios y esté en posibilidad de compartir los resultados con la clase trabajadora.

Continuará esforzándose por alcanzar un desarrollo social compartido, insis­tiendo en una mejor legislación social, con mayor sentido distributivo, sin retroce­sos, y definitivamente de equilibrio entre los factores de la producción.

Enaltece a la mujer y a la juventud proletaria por su valiosa intervención en el proceso productivo.

Desde su fundación reconoció la igualdad entre los hombres y las mujeres en el empleo, en las representaciones sindicales y políticas, más advierte que la intervención ascendente de estas últimas en el desarrollo del país, determina que conforme a su número tengan la representatividad que les corresponda y, como madres de familia, una mayor solidaridad en la protección a sus hijos menores durante las horas de trabajo.

Reconoce que la juventud es voluntad de superación para avanzar en las reivindicaciones de la clase proletaria. Es empeño de esfuerzo para que, con apego a los principios de la Revolución y de la Confederación, propugne por el desarrollo del país, en la libertad, la independencia y la justicia social, a fin de enaltecer la dignidad, la seguridad y las condiciones económicas de los asalariados con pleno propósito de eliminar la explotación del hombre por el hombre.

Se pronuncia por una ininterrumpida modernización a fin de mejorar su orga­nización interna, actividades, esfuerzos, tácticas y su solidaridad proletaria, para persistir con mejores posibilidades y para sobreponerse a los cambios de dentro y fuera, muchos de los cuales reflejan determinación lesiva para los trabajadores con rezagos, incomprensión e infiltraciones que por sí debilitan o tratan de fraccionar al movimiento proletario y frenarlo en el avance de las conquistas proletarias.

Determina que las organizaciones tienen a su cargo superar la lucha en beneficio del proletariado nacional que representa

Excluyendo com­placencias o conformismos, por lo que es intransigente con los que utilizan la membresía para proteger a patrones, comercializar los derechos de los traba­jadores, violando los principios y normas de conducta de la Confederación.

Reconoce en los trabajadores del campo su papel fundamental dentro de la historia nacional, como parte importante del proletariado nacional en permanente esfuerzo por los cambios que particularmente para ellos, son impostergables para su definitiva emancipación, impulsando su desarrollo integral con el uso más pro­ductivo de la tierra a fin de generar suficiencia alimentaria, salud, educación, bienestar y plena ocupación, que por sí excluyan dolorosos éxodos que ultrajan la dignidad humana y ofenden a la comunidad nacional.

Asimismo, reconoce que en las reclamaciones de los trabajadores, campe­sinos y clases proletarias, sustentadas en la Revolución, se conducen a confrontar, combatir y superar en común los múltiples y graves problemas que ocurren en la comunidad, por agresiones de la autoridad y tolerancia con los grupos de presión que han resquebrajado la seguridad colectiva, aumentado la criminalidad y la co­rrupción, y frenado las determinaciones para superar los reclamos populares.

La Confederación está consciente y se pronuncia porque el proletariado esté unido para avanzar en la consolidación de una sociedad igualitaria, más justa, respetada, respetuosa y con un desarrollo equilibrado y firme.

Consciente, asimismo, de los impactos económicos y sociales de carácter nacional e internacional en demérito de los trabajadores, campesinos e integrantes de las clases populares; la Confederación está impuesta de la necesidad inmedia­ta de un frente nacional de solidaridad proletaria, para combatir el enriquecimien­to ilegítimo, la inseguridad, la corrupción y la injusticia, para su defensa ante cualquier agresión; así como para crear y hacer valer sus determinaciones reivin­dicatorias y oponerse con la unidad a cualquier señalamiento que contraríe los propósitos de un desarrollo nacional con justicia social

La Confederación destaca su preocupación por la educación obrera

Pues advierte que la continuidad y superación de sus principios clasistas descansan, además, en que los trabajadores y particularmente las nuevas generaciones deben estar integradas dentro de los principios de la Revolución y de la autenticidad histórica nacional, con pleno conocimiento de las luchas proletarias y de la importancia de la clase obrera en el contexto social. En consecuencia, pugnará porque la educación se imparta con respeto absoluto al contenido popular, nacionalista, democrático y de humanismo social del artículo 3° constitucional.

Es respetuosa del credo religioso de sus agremiados, pero intolerante a las interferencias de los representantes de las iglesias en la vida política y sindical, ya que con ellas se violan los principios de libertad y de autodeterminación.

Respalda las causas del pueblo de México que mayoritariamente lo integran: obreros, campesinos y grupos proletarios.

Ella es portavoz de las insatisfacciones, necesidades e inconformidades de la comunidad nacional.

Exige enérgicamente que los trabajadores dispongan de habitaciones cómodas e higiénicas, es mandato constitucional y necesidad humana impostergable.

La obligación de proporcionarlas es de los patrones. La Confederación demanda el cumplimiento del principio constitucional, la solidaridad del Estado, y mayores contribuciones al Fondo de la Vivienda Obrera.

La Confederación de Trabajadores de México enfatiza su identificación con la Revolución Mexicana

Con la democracia y la justicia social. Excluye a quienes la utilizan, la desvirtúan y la denigran en su provecho, pervirtiendo a las instituciones y degradando la moral pública y ciudadana en perjuicio del pueblo de México.

Milita en política buscando estar representada en los Congresos Federal y Locales, en los Ejecutivos Estatales y Municipales para la promoción de los derechos y apoyos para las clases proletarias.

Frente a cualquier condescendencia, actuará con energía y rechazo requiriendo la solidaridad del proletariado y de las fuerzas revolucionarias.

Demandará las medidas para conservar al Partido en los principios de la Revolución y con su presencia y permanencia reforzar la corriente que se ha empeñado en superar servidumbres y fanatismos, avanzar continuamente hacia una sociedad iguali­taria, democrática y en la libertad; con una plena voluntad de equilibrio y de una más justa distribución del ingreso.

Es una central del proletariado, demandante, unida, poderosa y de invariable determinación transformadora. Los enemigos aspiran a su aniquilamiento porque afecta privilegios, intolerancias, autoritarismos y a la vez impulsa la protección para los grupos sociales marginados.

En la historia de México, la Confederación ha sido defensora intransigente del artículo 123 constitucional

Apoyó en la expropiación petrolera, en la dotación de tierra para los campesinos y en la nacionalización de la industria eléctrica; factor imprescindible para las importantes decisiones nacionales, promotora de todos los avances legislativos-sociales. Fundadora del Seguro Social, del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores y opositora a su privati­zación. Impulsora del reparto de utilidades, de la reinstalación obligatoria en el empleo, luchadora permanente por el fortalecimiento de la contratación colectiva, el derecho de huelga y la autonomía sindical.

Está integrada al Congreso del Trabajo porque es un agrupamiento sindical de carácter nacional, basado en la unidad del proletariado para acelerar los cam­bios sociales

Promoviendo y consolidando los derechos y conquistas de los tra­bajadores a fin de abolir marginaciones, atrasos y explotación que aún confrontan, no obstante su invaluable aportación al desarrollo del país.

Su permanencia en el Congreso del Trabajo es firme y necesaria, con­siderando que la desunión de la clase trabajadora debilita su lucha, aumenta el empobrecimiento, el desempleo, fortalece a sus enemigos e impide el desen­volvimiento del país con firmeza y equidad.